el alma de la forma: Mirada
La ciudad no es un objeto pasivo dispuesto para ser contemplado. La recorremos y ella conduce nuestros pasos. La observamos y sus formas encuadran nuestra mirada. Dejamos huellas sobre sus superficies mientras sus espacios, ritmos y memorias se inscriben también en nosotros. Habitar implica participar de ese intercambio continuo entre cuerpo y entorno.
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